La palabra crisis en chino viene definida por dos caracteres o ideogramas:
AMENAZA-OPORTUNIDAD.
Si buscáis en Wikipedia os encontraréis una definición más confusa, más occidental y bastante menos positiva.
Crisis (del latín crisis) es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de una estructura. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad, pues si no serían meras reacciones automáticas como las físico-químicas. Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución. Las crisis pueden ocurrir a un nivel personal o social. Pueden designar un cambio traumático en la vida o salud de una persona o una situación social inestable y peligrosa en lo político, económico, militar, etc.
¡Ufff... que definición más indefinida!, me gustan algo más las de estos diccionarios clásicos.
El Diccionario Enciclopédico Salvat nos dice:
“Cambio rápido que sobreviene en una enfermedad de curso cíclico, en sentido favorable o adverso".
Y el Diccionario de la Real Academia Española:
“Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente”
“Momento decisivo de un negocio y de consecuencias importantes”
“Mutación importante en el desarrollo de los procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales”
“Escasez, carestía”. “Situación dificultosa o complicada.”
La crisis está de moda, su búsqueda en Google da 173 millones de referencias (paz por ejemplo da 110 millones)
Hace tiempo que tengo muy incorporado esta acepción de la palabra crisis, me refiero a la china, por supuesto. Una crisis es un aviso de amenaza, es un mensaje de oportunidad y en cada crisis se verifica esta disyunción.
Será una amenaza o una oportunidad, en la medida en que tengamos la capacidad de entenderlos, que se seamos sensibles a la oportunidad.
No hay mal que por bien no venga, dice la sabiduría popular.
La disyunción de la acepción china se populariza, hasta los Simpson´s han acuñado esta acepción e inventado la palabra crisitunity.
Últimamente hasta me atrevo a recomendar a mis amigos “una buena crisis”.
Zapatero y su gobierno, sin embargo, no quieren ni oír hablar de esa palabra maldita.
Las crisis son sanas para la economía, los países, las empresas, las parejas y los individuos.
Time to time, nos conviene una crisis, que abra ese mágico equilibrio entre RENOVAR-CONSERVAR que nos mantiene vivos y que nos reinventa.
No se puede renovar o conservar todo a la vez, el equilibrio es clave. Para renovar el aire, hay que conservar los pulmones. Renovar lo obsoleto, lo que quizás valió pero ya no vale.
Es como la periódica limpieza de nuestro PC. Hay que generar espacio libre en la memoria para que entre algo nuevo, fresco.
A veces necesitamos algo aun más radical que DELETE de los viejos archivos, necesitamos RENOVAR el software que también ha quedado obsoleto.
Seguro que recordáis cuando en la niñez/adolescencia “caías enfermo” y unas buenas anginas te retenían un par de semanas en cama.
Un día te encontrabas mejor, el médico o la madre, te “daban de alta” y de repente comprobabas con asombro que habías CRECIDO.
En todas las crisis, bien administradas, se crece.
Crisis de las civilizaciones cuando alcanzado su zenit han de caer en “manos bárbaras” que las regeneren.
Crisis de las economías globales que limpian y renuevan paradigmas agotados. Donde parte de los agentes mueren y nacen nuevos con fuerza.
El largo periodo de bonanza que va desde el 1994 al 2007 esta agotado. Necesitamos un igualmente largo periodo de normalización.
Crisis energéticas que nos “ponen las pilas” en la búsqueda de energías más limpias y renovables.
La crisis inmobiliaria “subprime” que obliga a los bancos a mejorar los procesos de control del riesgo para que se adapten realmente a los riesgos que toman.
Sana crisis que hace explotar la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, detener la especulación y permitir al mercado sanearse de forma segura y más rápida.
Crisis de las empresas que presionadas por la competencia y los mercados se ven obligadas a cuestionar, en presupuesto base cero, sus gastos, sus productos, sus servicios y especialmente el software de sus ejecutivos. Trabajar en el pasado ya no vale para nada. Hay que pensar ya “fuera de la caja”.
Crisis de las parejas que aburridas de rutinas buscan chispas de colores fuera del nido.
Crisis de las personas, que agotadas de su personaje, de su careta, necesitan reinventarse y redescubrir sus verdaderos valores para acercarse más a su esencia.
No reprimamos las crisis. Hay que pasar por el bosque oscuro. Sin crisis no hay cambio.
¡¡Viva la crisis!!
“El rey ha muerto, viva el rey”
“En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra”.
Eugenio Trías. Filósofo español
"Nunca te preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor, pues esa no es una pregunta inteligente". Eclesiastés